BAOSBAOS
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Hay un momento en la vida profesional en la que nos planteamos como queremos crecer profesionalmente. La mayoría venimos del mundo del desarrollo, y hemos ido prosperando dentro de este ámbito. Tirando de tópico, existe el momento en el momento en el que Morpheo nos dice: “Si tomas la pastilla azul fin de la historia, despertarás en tu cama y creerás lo que quieras creerte. Puedes creer en los powerpoints y los diagramas de Gantt a pies juntillas. Si tomas la roja te quedas en el País de las Maravillas y yo te enseñaré hasta donde llega la madriguera de conejos. Recuerda, lo único que te ofrezco es la verdad, nada más”. Verás la realidad tal como es y luchamos para mejorarla.

En mi caso, llegué a Madrid de Málaga hace unos añitos. En Málaga ya había trabajado como scrum master y como product manager (product owner, que para mí producto instauré trabajar como scrum), pero no fue hasta que llegué a Madrid que me picó verdaderamente el gusanillo de la agilidad.

En Madrid, empecé como jefe de proyecto que hacía el rol de scrum master. En meetups de agile, fue donde empecé a abrir los ojos. Empecé a ver la necesidad de aplicar metodologías y frameworks agiles para abordar proyectos complejos. No tanto para trabajar en pro del proyecto o producto, sino por las personas. Porque lo más importante en el desarrollo software son las personas que lo hacen posible. Que en realidad son el valor más importante de una empresa.

Dentro de mi crecimiento profesional, intenté abordar una experiencia finalmente fallida intentando hacer una “transformación digital”. Transformación digital en una empresa muy tradicional que en realidad no quería cambiar. Salí de allí, y pasé a trabajar en una de las mejores experiencias profesionales de mi vida. En este trabajo como P. O. conocí, al que era mi equipo y han pasado a ser mis amigos, y a dos compañeras (que ahora son voluntarias conmigo en BAOS), de las que aprendí mucho.

Por un lado, conocí a Ana Palomo, mi scrum master en el trabajo y mi maestra Jedi en el mundo agile y de nuevo compañera de trabajo en unos días. Ana me ayudó mucho a enfrentarme a un entorno no demasiado fácil y a poder lidiar por un combo scrum+kanban dentro de unos tiempos de respuesta esperados muy cortos. De Ana aprendí a lidiar con las dificultades y a ser antes que P. O. o responsable de nada, un miembro del equipo. Ana encontró un sitio mejor, pero siempre ha sido mi referente.

En el mismo trabajo conocí a Esther Estévez (@e2clince). Era la scrum master de un proyecto que consumía el desarrollo de mi equipo. Esther es una persona tenaz, muy luchadora y muy capaz. Es como William Wallace dentro del ámbito en el que nos movíamos. Todo un ejemplo.

A parte de las PAM, las CAS y los meetups, la experiencia que más me ha llenado ha sido el Agile Coach Camp de 2018. #ACCMAD2018, facilitado por Thorsten (@vinylbaustein) y junto a João, Dani, Rober, Gertru, Sonia, Diego, Unai, Diego, Elena, Marta, Esteban, Pau, Sofia, Vanessa, Alberto, Mónica, … y otro gran número de compañeros, compartimos una idea, unos valores y unos días geniales.

#BAOS2018, para mí, es la culminación de un sueño. La culminación de una aventura que ha ido desde el lanzamiento y los distintos Road2BAOS. Espero que los asistentes lo disfrutéis tanto como nosotros al prepararlo.

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